Las láminas costumbristas conservadas desde el siglo XIX continúan siendo una valiosa fuente documental para comprender la vida cotidiana y la indumentaria tradicional de Canarias. Obras recopiladas por figuras como Alfred Diston o Pereyra Pacheco no solo permiten conocer cómo vestían los habitantes de las Islas, sino también acercarse a los oficios, los paisajes agrícolas y las costumbres sociales de la época.
Entre estas representaciones destaca la lámina “Mujer de Tejina”, incluida por Alfred Diston en su manuscrito de 1829. El documento ofrece una descripción detallada de este enclave del norte de Tenerife, al que define como “un lugar de tamaño tan reducido que solo cuenta con una población de unas seiscientas almas”. El texto también pone en valor la fertilidad de sus terrenos, señalando que, pese a estar divididos en pequeñas parcelas, se encontraban bien regados y producían abundantes cosechas de cebollas, pepinos y ajos.
La escena retratada en la lámina refleja precisamente esa estrecha relación entre la población y la actividad agrícola. La figura femenina aparece portando una gran cesta de pepinos, elemento que simboliza el trabajo diario y la economía rural de la comarca en el siglo XIX.
La fotografía que acompaña esta recuperación histórica reproduce una indumentaria femenina representativa del vestir cotidiano de aquel periodo. El conjunto responde a la moda popular extendida en Canarias y está compuesto por piezas habituales en la vestimenta de diario. La mujer luce un sombrero negro de copa redonda, acompañado de una mantilla amarilla y un pañuelo de cabeza, elementos habituales en la protección frente al sol y las labores del campo.
El atuendo se completa con un justillo o corpiño de tono arenado, pañuelo de cuello y camisa de lino, además de una enagua de cordón listada en azul y blanco. Esta última constituye una de las prendas más características del vestir tradicional en el Archipiélago, presente en numerosas representaciones históricas de distintas islas.
Estas láminas y recreaciones continúan desempeñando un papel fundamental en la conservación y divulgación del patrimonio etnográfico canario, permitiendo reconstruir la memoria visual y social de generaciones pasadas a través de la indumentaria y las escenas de la vida cotidiana.




